menú principal





Reproducción y Ciclo de vida

C. rhizophorae es un organismo hermafrodito protándrico (Velez, 1982; Lorio y Malone, 1994) o hermafrodita no funcional (Velez, 1982), es decir son organismos monoicos en los que en un mismo individuo están presentes glándulas sexuales masculinas y femeninas, sin embargo por lo general los productos sexuales masculinos maduran primero y en una etapa más avanzada de vida ocurre el cambio de sexo a hembra (pudiendo luego cambiar nuevamente a macho), esta estrategia ayuda a evitar la autofecundación (Lorio y Malone 1994; Buitrago, 2003).

Según Capelo y Rada (2003) y Puglisi (2008), el ciclo de vida de este organismo comienza con la liberación de los gametos sexuales masculinos y femeninos, es decir que la fecundación es externa. Después de que ocurre la fertilización se inicia la primera fase larval conocida como Larva Trocófora, pasando por la larva veliger, larva pediveliger que es cuando la ostra pasa de su fase móvil a su fase sesil; y luego alcanza el estadío juvenil temprano y juvenil avanzado. Finalmente la ostra llega al estado adulto (Figura 2) en donde puede alcanzar tallas de hasta 100 mm (Villarroel et al., 2004) formar grandes congregaciones de individuos de hasta 1000 ind./m2 en la zona intermareal alta y de hasta 576 ind./m2. en la zonas intermareal baja Puglisi (2008).






Life_Cycle.jpg

Figura 2. Esquema del ciclo de vida de C. rhizophorae*. A: Liberación de gametos sexuales; B: Huevo aun no fertilizado; C: Huevo fertilizado; D: Larva Trocofóra; E: Larva Veliger; F: Larva Pediveliger; G: Juvenil temprano; H: Juvenil tardío; I: Adultos. Fuente: Lorio y Malone (1994)


Mortalidad.



Las ostras adultas tienen varios depredadores que van desde peces hasta caracoles (Buitrago, 2003b), la depredación comienza desde que forman parte del plancton hasta que ya son adultas y sufren el ataque de depredadores como gasteropodos del genero Cymatium (Buitrago, 2003b; Helm et al, 2006). Las condiciones climáticas también provocan un aumento de la mortalidad de los bivalvos, por ejemplo, temperaturas demasiado elevadas, los períodos prolongados de temperaturas bajas y los cambios bruscos de temperatura pueden ser letales para los bivalvos (McNevin, 2007).

Helm y colaboradores (2006) señalan que la contaminación industrial y la doméstica puede acrecentar las cargas orgánicas y bacterianas en el agua ya que se vierten muchos materiales potencialmente tóxicos, de hecho añaden que poco se sabe de los efectos combinados de los niveles subletales del amplio rango de compuestos orgánicos y organometálicos de origen antrópico que pueden estar presentes en estos efluentes.




menú principal